A la espera de la apertura de la paritaria del Estado nacional, la dirigencia considera que el triunfo del sector universitario puede ser “un faro” para romper con la política de congelamiento de los ingresos. Incluso en el sector privado creen que el triunfo de docentes y nodocentes tendrá efectos.
A la espera de la apertura de la paritaria del Estado nacional, la dirigencia considera que el triunfo del sector universitario puede ser “un faro” para romper con la política de congelamiento de los ingresos. Incluso en el sector privado creen que el triunfo de docentes y nodocentes tendrá efectos.
Por Diego Lanese Redactor de Data Gremial El acuerdo firmado por los gremios universitarios, luego de unos dos años de pelea con el gobierno de Javier Milei, fue celebrado por la comunidad educativa, pero se entiende como un punto de partida para que se cumpla completa la Ley de Financiamiento del sector.
El dato principal fue un aumento salarial que mejora los ingresos de forma inmediata, y si bien no contempla lo perdido en años anteriores es un alivio para sueldos que cayeron 18 meses seguidos. Esta pérdida se dio especialmente por la estrategia de anclar los ingresos por parte del Ministerio de Economía, que impuso un techo salarial inflexible para toda la administración pública.
Que se haya roto ese límite abre la expectativa de un “efecto contagio”, y que se puede renegociar los acuerdos por encima de esa franja del 1-2 por ciento mensual. La idea ya circula en la administración pública nacional, que en breve debe reabrir la paritaria, que se viene cerrando de forma unilateral generando una fuerte pérdida, según denuncia ATE, que ya tiene aprobado un paro de 36 horas para esa fecha.
El convenio universitario podría ser un potenciador para mejorar los porcentajes de aumento. Esto también podría darse en el sector privado, donde el techo estatal funcionó como un termómetro del clima de la discusión de ingresos. La victoria parcial alcanzada en el sector universitario puede funcionar como un importante antecedente en el estado nacional para romper con el techo salarial libertario.
Así es visto por la dirigencia estatal, que analiza los pasos a seguir, ante la inminente apertura de negociaciones, que todavía no tiene fecha.